El desencanto hacia la política ha permitido la corrupción actual de la democracia hasta un punto de no retorno. Cuando la democracia se corrompe se convierte en demagogia…o en timocracia…Es necesaria una transferencia a la política de acciones, propuestas y medidas nacidas de las necesidades y el consenso social para regenerar España y las ideas. Las ideas, en último extremo, deben dar nacimiento a una nueva politica absolutamente distinta de la conocida hasta ahora.